YUYUNA
Cuenta la leyenda que en la aldea la Gran Riata, existía una india extraordinariamente hermosa y virtuosa, Yuyuna una mujer de espíritu libre e indomable, que corría en sus venas el valor del liderazgo. De acuerdo a las creencias de su aldea estaba predestinada para unir su cuerpo, alma y corazón con el hombre más valiente y fuerte de su pueblo, Yammir un indio arisco y callado, pero en su ser interior relucía un cierto abatimiento que no le dejaba en paz, quizás presentía que Yuyuna nunca lo amaría; sin embargo su mayor anhelo era cuidar y proteger siempre de su aldea. Era el mejor cazador de aquella época, se dedicaba a cultivar la tierra, a elaborar instrumentos de guerra para la defensa y velar constantemente del bosque, porque allí habitaban los Espíritus de los antepasados de su pueblo.
El padre de Yuyuna, el hombre más antiguo de la comunidad, por consiguiente era el jefe Mayor de la aldea, decían que tenía 350 años, era también el más Sabio, su ciclo de gobernar estaba a punto de acabar y ser dirigido por otros. Sabía que el destino de Yuyuna era estar siempre al lado de Yammir, pues así ya estaba escrito, aunque sus sentimientos no lo pertenecían. En uno de sus sueños visualizó que ambos debían tomar las riendas y el liderazgo de su pueblo, para que éste no sufriera de pestes, enfermedades y guerras sino que prevaleciera de generación en generación la paz entre sus habitantes.
Los nativos de este pueblo pregonaban que las aguas del río de la Gran Riata, eran asombrosamente apetecidas, siempre estaban tibias, aún en tiempo de invierno y eran dulces como la miel, eran aguas benditas para los indios, la tomaban cuando padecían de alguna enfermedad y milagrosamente se sanaban. Sólo existía en este río una clase de pez en el mundo, el pez “Dorado”. Algunos contaban que si el pez Dorado estaba allí era indicando que el Espíritu de la “Guardiana”, hija de la sabiduría, moraba en sus aguas, guiando y aconsejando a todos aquellos que la invocaban para iluminar sus caminos y decisiones.
Un día Yuyuna envuelta en su incertidumbre invocó a través de las Varas Sagradas de sus ancestros; la presencia de la Guardiana, danzando el baile del Hule en forma circular y a medida que giraba, su ser interior se sujetaba profundamente con el espíritu de aquella diosa, en medio de una comunicación sin palabras, solo el pensamiento de ella vinculado perfectamente al de su Guardiana, le pidió de manera especial que guiara sus pasos, otorgándole su libertada y un corazón independiente. Durante la liturgia; la hija de la sabiduría se le apareció y le mostró que su camino pertenecía a Yammir, pues él era el único idóneo para gobernar junto a ella el pueblo; sin embargo su vida unida a él sería completamente vacía.
Esta intrépida india se encontraba en un conflicto personal; sacrificar su vida por amor a la aldea o sacrificar su corazón. Reflexionó durante varios días sobre aquella visión, comprendió que la Guardiana trataba de indicarle que ella debía tomar las riendas de su propio destino. Vaciló en su decisión, pero tomó el coraje que le caracterizaba para hablar con el Jefe Mayor, quien con todo el conocimiento que poseía y con la fraternidad que le amerita por ser su padre, le aconsejó que su única salida para terminar con su compromiso, era la de transfigurar su cuerpo y despojarse de él, convirtiéndose en uno de los hermanos salvajes, para que la naturaleza y el destino la perdonaran.
Yuyuna decidió transformarse en un venado Sika, hermano salvaje de los indios Riateros quienes no lo cazaban, sino que curiosamente decidieron respetar la vida de sus hermanos inferiores, evitando a toda costa cazar algún animal, sobreviviendo únicamente de los regalos de la madre naturaleza. Yuyuna Habitaba entre las montañas más altas y alejadas de su pueblo; sin embargo desde allí observaba a su aldea. Feliz de su singular aspecto, siempre libre e indomable, y su vida perteneciente al corazón verde.
Se dice que en los tiempos de cosecha, cuando la tierra obsequia sus frutos y alimentos a la comunidad, Yuyuna visita la aldea a través de su espíritu; donde por fin su fiel aspirante Yammir se convirtió en un buen gobernante; aunque nunca formó una familia, pues siempre amó en silencio a Yuyuna. Ésta lo acompaña con una manta para proteger su espíritu y así no asustar a los indios; ambos gobernando juntos por amor a su pueblo.

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