miércoles, 26 de octubre de 2011

UNA HERMOSA LEYEDA....


YUYUNA


Cuenta la  leyenda que  en la aldea la Gran Riata, existía  una   india  extraordinariamente hermosa y  virtuosa,  Yuyuna  una mujer  de espíritu libre e indomable,  que corría en  sus venas el valor del liderazgo. De acuerdo a las creencias de su aldea estaba predestinada para unir su  cuerpo, alma y corazón con el hombre más valiente  y fuerte de su pueblo, Yammir un indio arisco y callado,  pero en  su ser interior  relucía un cierto abatimiento que no le dejaba en paz, quizás presentía que Yuyuna nunca lo amaría; sin embargo su mayor anhelo era cuidar  y proteger siempre de su aldea.   Era el mejor cazador de  aquella época, se dedicaba a cultivar la tierra, a elaborar instrumentos de guerra para la  defensa y velar constantemente del bosque, porque allí habitaban los Espíritus de los antepasados de su pueblo.
El padre de Yuyuna, el hombre más antiguo de la comunidad, por consiguiente era el jefe Mayor de la aldea,  decían  que tenía 350 años, era también el más Sabio, su ciclo de gobernar estaba a punto de acabar y ser dirigido por otros. Sabía que el destino de Yuyuna era  estar siempre al lado de Yammir, pues así ya  estaba escrito, aunque sus sentimientos no lo pertenecían.  En uno de sus sueños visualizó  que ambos debían tomar las riendas y el liderazgo  de su pueblo,  para que  éste no   sufriera de pestes, enfermedades y guerras sino que prevaleciera de generación en generación la paz entre sus habitantes.
Los nativos  de este pueblo pregonaban que  las aguas del río de la Gran Riata,  eran asombrosamente apetecidas, siempre estaban tibias, aún en tiempo de invierno y eran dulces como la miel, eran aguas benditas para los indios, la tomaban cuando padecían de alguna enfermedad y milagrosamente se sanaban.  Sólo  existía en este río  una clase de pez en el mundo, el pez “Dorado”.  Algunos contaban que si el pez Dorado estaba allí era indicando que el Espíritu de la “Guardiana”, hija de la sabiduría, moraba en  sus aguas, guiando y aconsejando  a todos aquellos que la invocaban para iluminar sus caminos y decisiones.
Un día Yuyuna envuelta en su incertidumbre invocó a través de las Varas Sagradas de sus ancestros;  la presencia  de la Guardiana, danzando el baile del Hule en forma circular y a medida que giraba,  su ser interior se sujetaba profundamente con el espíritu de aquella diosa, en medio de una  comunicación  sin palabras, solo el pensamiento de ella  vinculado perfectamente al de su Guardiana, le pidió de manera especial que guiara sus pasos, otorgándole su libertada y  un corazón  independiente.  Durante la liturgia;  la hija de la sabiduría se le apareció y le  mostró   que su camino pertenecía a Yammir, pues él era el único idóneo  para gobernar  junto a ella el pueblo; sin embargo su vida unida a él sería completamente vacía.
Esta intrépida india se encontraba en un conflicto personal;  sacrificar su vida por amor a la aldea o sacrificar su corazón. Reflexionó durante  varios días sobre aquella visión,   comprendió  que la Guardiana trataba de indicarle que ella debía tomar las riendas de su propio destino. Vaciló en su decisión, pero tomó el coraje  que le caracterizaba para hablar con el Jefe Mayor,  quien con todo el conocimiento que poseía y con la fraternidad que le amerita por ser su padre, le aconsejó que su única salida para terminar con su compromiso, era la de transfigurar su cuerpo y despojarse de él, convirtiéndose en uno de los hermanos salvajes, para que la naturaleza y el destino la perdonaran.
Yuyuna  decidió transformarse en  un venado Sika,  hermano salvaje de los indios Riateros quienes no lo  cazaban, sino  que curiosamente decidieron respetar la vida de sus hermanos inferiores,  evitando a toda costa cazar algún animal,    sobreviviendo únicamente de los regalos  de la madre naturaleza.  Yuyuna Habitaba  entre  las montañas más altas y alejadas de su pueblo; sin embargo desde allí observaba a su aldea. Feliz de su singular aspecto, siempre libre  e indomable,  y su vida   perteneciente  al corazón verde.
Se dice que en los tiempos de cosecha, cuando la tierra obsequia sus frutos  y alimentos  a la comunidad, Yuyuna visita la aldea a través de su espíritu; donde por fin su fiel aspirante Yammir se convirtió  en un buen gobernante; aunque nunca formó una familia, pues siempre amó en silencio a Yuyuna. Ésta lo acompaña con una manta para proteger  su  espíritu  y así no asustar a los indios; ambos gobernando juntos por amor a su pueblo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario